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Mensaje por Sez Argonar el Miér Oct 15, 2008 2:17 am

Día 20 de Mayo:

Algo capta la atención de aquellos Stoners que ven la televisión durante el desayuno, en el almuerzo o tan sólo de pasada cuando caminan al lado de una tienda de televisores y demás electrodomésticos. Es un anuncio televisivo... Pero uno nada común. Cualquiera que haya captado su atención podrá ver la famosa Plaza de San Marcos de Venecia, con la grandiosa torre del reloj al fondo como primer plano. Sin embargo, no tarda en aparecer en escena una hermosa mujer, joven, de tez morena, ojos marrones verdosos y un perfecto y estilizado cuerpo sobre el que reposa un hermoso vestido de seda fina que se contonea al compás de sus movimientos con una gracia bastante sutil y sensual.

La citada joven deambula por la desértica plaza en solitario, hasta que se encuentra con un hermoso pedestal de diamantes sobre el que se halla un llamativo y glamouroso frasco de perfume femenino, Piccola Rosa es su nombre. La mujer se acerca hechizada por aquel radiante objeto y no tarda en destaparlo para disfrutar de su aroma acercándose lo primero a la nariz, para luego acabar rociando su tostada piel con éste. La cámara enfoca su cara, que denota una clara expresión de placer y satisfacción al recibir ese aromático frescor sobre su piel.

Una vez la joven está calmada y con un insuperable estado de ánimo, vuelve a caminar por la plaza aumentando gradualmente su velocidad hasta trotar ligeramente, dando leves y delicados saltitos. Su vestido se ondula con estilo acompañando a la perfección los movimientos de su cuerpo, dándole una gracia muy sensual y risueña. Pero, de pronto, algo la hace pararse en seco. Enfrente suya hay una buena cantidad de atractivos y varoniles hombres que la miran con deseo y mostrándole una sonrisa arrebatadora. Están embriagados por su aroma, ella es una Diosa de la Perfección y todos ellos quieren ser sus fieles siervos.

Pero uno de ellos es diferente... El único que se atrevió a acercarse sin pedir su consentimiento y que también osó a tomarla por la espalda, abrazándola con sus fornidos brazos y dirigiéndole una verdósea y brillante mirada que enfoca la cámara insistentemente. La mujer, sorprendida, se gira mientras su mano desgarra la impoluta camiseta blanca que porta el hombre; momento en el cual puede divisarse un llamativo colgante sobre el que reposaba una piedra preciosa. Aquella peculiar joya parece captar la atención de la Diosa pues lo mira con insistencia. Es entonces cuando el chico le muestra su atractiva y sensual sonrisa, victorioso por haber conseguido lo que ninguno de los demás hombres presentes logró: captar la atención de aquella perfección humanizada.

La mujer, conmovida, también le sonríe; mas no tarda en echarse a correr mientras una risa sorda sale de sus labios, perdiéndose por las calles de la hermosa Venecia. La cámara enfoca de forma frontal a la chica, de tal manera que las caras de los dos se acercan hacia el espectador, y puede verse cómo ella se gira de vez en cuando hacia él para clavar sus ojos en aquel precioso colgante que se balancea constantemente sobre el fibroso pecho del hombre que la persigue con ímpetu. Pero, de pronto, el colgante parece romperse, haciendo un ruido tan agudo que la mujer se gira para contemplar cómo el collar sale despedido del cuello de él y acaba en el suelo. La cámara enfoca entonces a la cara del hombre, sorprendiendo al espectador al darse cuenta éste de que sus ojos han pasado mágicamente de ser de ese color verde esmeralda a un marrón oscuro. Es en ese momento cuando la Diosa lo mira con desaprobación, incluso con algo de desprecio aunque sin abandonar esa dulzura y supremacía que desprende toda ella. Ella se aleja de él con paso firme aún sintiendo la suave seda de su vestido contoneándose a su andanza, pues aquel hombre no es auténtico, no es como aquel perfume que le había entregado tanto placer y dicha. Lo último que enfoca la cámara es la cara ensombrecida y desdichada del hombre que dejó escapar a una Diosa por intentar aparentar lo que no era.

Piccola Rosa - La perfezione e l'autenticità


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[FDI: Nota de Admin: Este anuncio lo pueden ver los Stoners si quieren, no es obligatorio. Lo que llama la atención, obviamente, es el colgante que lleva puesto el actor, que parece ser real pues la piedra que cuelga de él está muy detallada y es ligeramente luminosa como la vuestra. El anuncio se emite todos los días en la mayor parte de los canales, así que quien vea mínimamente la televisión lo verá seguro. Además, se retransmite en varios países de Europa, no sólo en Italia.

¿Qué podemos hacer con esta información?: Pudiera ser que el actor fuera un Stoner real, por lo que podríais investigarlo (individualmente o junto a otro Stoner que conozcáis). Lo que está claro es que alguien sabe de la existencia de las Piedras, puesto que sería demasiada casualidad que a alguien se le ocurriera la idea y la plasmara tal y como es en la vida real.]

Si tenéis alguna duda, PM a Sez Argonar o a Admin.

Atte,

El Staff.

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